Horas críticas en las relaciones de Haití y República Dominicana

“Trujillo nacionalismo y su diplomacia de enemigo frente Haití”
Por: Willians De Jesús Salvador
En el último siglo las relaciones bilaterales de Haití y República Dominicana, han estado matizadas por periodos de crisis diplomáticas a punto de tocar tambores de guerra, pero las habilidades diplomáticas y otras mediaciones lo han evitado. Hay fuerzas internacionales que han gravitado para la exacerbación de los conflictos, mientras la República Dominicana ha tenido una inmigración que sobre pasa sus capacidades y la comunidad internacional marcha de espalda a las realidades socioeconómicas de esta carga bucólica.
“Nada más natural para los Estados Unidos que la República Dominicana sea el receptáculo de semejante inmigración de haitianos. Esta situación atiza los viejos odios y resentimientos que arrancaron en 1843 cuando la clase media dominicana decidió separarse de la unión que celebró con Boyer en 1822, como lo demuestra el historiador J.G. García en el documento que dicha clase dirigió a las autoridades haitianas para que se respetara el idioma, la religión católica, apostólica y romana y los usos y costumbres nativos y locales de la parte Este de la isla. (En Jorge Tena Reyes. “Duarte en la historiografía dominicana”. SD: Taller, 1994, p. 518.).” http://hoy.com.do/los-conflictos-dominico-haitianos-a-traves-de-los-discursos-literarios-2/
Trujillo nacionalismo y su diplomacia de enemigo frente Haití
En la tercera década del siglo XX, llega a la presidencia de la República Dominicana el General Rafael Leonidas Trujillo Molina, quien era nieto de Erciná  Chevalier,  dama linajuda de origen haitiano, no obstante su posición frente a los  gobiernos haitianos fue muy tirante y compleja a tal punto que los conflictos alcanzaron momentos críticos entre ambos estados.
El presidente Gral. Trujillo y su homólogo haitiano  presidente Sténio Vincent, realizaron su primera reunión  el mes de octubre de 1933 en la ciudad haitiana de Juana Méndez. El presidente Trujillo visitó la capital de Haití  Puerto Príncipe, el día dos de noviembre del año 1934, donde fue recibido con los  honores propios de un estadista. Trujillo se manejó con prudencia y exquisita diplomacia. ¿Razones? Todavía gravitaba en Haití la presencia de Estados Unidos que invadió a Haití desde el 1915 hasta el 1934.
El presidente haitiano  Vincent y el presidente dominicano, vuelven a encontrarse durante tres días en la ciudad Trujillo en febrero del1935, donde se acordó terminar las desavenencias sobre la frontera.  Trujillo abordo de la fragata Trujillo asiste en el año 1936  la ciudad de Belladero y en mayo de ese mismo año se produce otro encuentro en Puerto Príncipe. Podemos asegurar que la agenda diplomática dominico haitiana fue intensa. ( nótese que Trujillo viaja en una Fragata de Guerra).
El mes de octubre del año 1937 marca un punto de inflexión en las relaciones de ambos pueblos producto de la “matanza de haitianos en el territorio dominicano”, algunos cronistas dicen que esta  masacre conocida como del perejil,  fue ordenada por el presidente Trujillo producto de su anti haitianismo por recelos a que se produjera una inmigración haitiana que no pudiese controlar,  calificada como una invasión pacífica.  Sobre este particular hay varias tesis.
Elie Lescot fue electo presidente de Haití, el 17 de abril del 1941 la Asamblea Nacional,  y  Trujillo visita en el yate Ramfis a Cabo Haitiano el día  23 de mayo donde se encuentra con su amigo personal, a quien hizo los aportes económicos para que ganara las elecciones,  quien le recibe con una  espléndida ceremonia como jefe de Estado. Las relaciones diplomáticas se deterioran muy rápido entre ambos países, y se dice que Trujillo fue quien auspició la huelga que hizo dimitir y partir hacia el exilio al  presidente Lescot en enero del año 1946.
El presidente electo de Haití en agosto de ese mismo año, fue el doctor Dumarsais Estimé, quien no gozaba de los afectos de Trujillo e inmediatamente puso su maquinaria al servicio de los golpistas, inclusive derrocarlo con el coronel Astral Roland a la cabeza, quien construyó una plataforma golpista de manera abierta desde República Dominicana utilizando  La Voz Dominicana, tribuna para atacar al  presidente Estmé.
A finales del año 1949,  el ciudadano haitiano Johnn Dupuy,  es asesinado en Puerto Príncipe por sospecha que preparaba una rebelión por orden del presidente Trujillo, esto. enfadó al mandatario dominicano y se deterioraron aun mas las relaciones dominico haitiana y el final del presidente Estimé se produciría el nueve de mayo de 1950, el coronel Paul Eugenio Magloire da un golpe de Estado al presidente haitiano, gesto que fue recibido con beneplácito por el Gral. Trujillo.
Trujillo tenía un concepto de que los haitianos representaban un peligro para lo dominicanldad, razones por la cual le aplicaba una “diplomacia de enemigos”, basta con leer el discurso  que hizo público el historiador Dr. Euclides Félix, pronunciado en noviembre 1939 en Santiago, y que fue leída en el espacio radial El Gobierno de la Mañana,  por el brillante intelectual Don Álvaro Alvelo hijo, el que se refería Trujillo a las razones de la matanza de haitianos en el año 1937.
 “Si mis manos se han manchado de sangre, ha sido para salvar de la haitianización del país a la generación de ustedes. Dentro de 50 años, la ocupación pacífica del territorio nacional por parte de Haití significa para ustedes que los haitianos podrán elegir autoridades dominicanas, podrán poner y disponer, podrán mandar a Duarte y los trinitarios al zafacón de la historia y anular para siempre sus ideales y su abnegada lucha, los cuales (ideales y lucha) no tienen ningún sentido para los haitianos”.
Y hace una invitación al pueblo dominicano en una parte de ese memorable discurso, pronunciado ante una promoción de graduados de doctores en derecho de la Universidad de Santo Domingo, citó de la misma fuente:
 “Jóvenes dominicanos, en esa gente no se puede confiar, cuiden su país y con más ahínco después de mi desaparición del escenario político nacional. Traten de preservar los programas de dominización fronteriza que yo he creado y ciertamente extiéndanle la mano al necesitado, concédanle incluso un rincón para vivir como ya hicimos al cederles hincha, pero no dejen que les invadan sus casas ni sus haciendas, ni su patria y mucho menos que se las arrebaten con argucias o con fuerzas. Recuerden siempre las palabras sacrosantas de Juan Pablo Duarte: Dios Patria y Libertad”.

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